Ciclo Integral del Agua

Ciclo Integral del Agua

EL CICLO NATURAL DEL AGUA se corresponde con una serie de sucesivas transformaciones del estado físico del agua que se produce en la naturaleza. El agua sufre un continuo trasvase recíproco entre continentes y océanos en los que tenemos el 97%; el 3% restante la encontramos en forma de ríos, lagos y aguas subterráneas.

El ciclo se inicia cuando la energía solar al incidir sobre las capas húmedas de la tierra, incrementa su temperatura y provoca la evaporación del agua, que a modo de diminutas gotas forma la niebla; estas masas de aire húmedo pueden ascender formando las nubes, que por el viento son transportadas sobre los continentes y cuando estas masas llegan a un grado de humedad, o se enfrían, se condensa su contenido de agua y se precipita sobre la superficie de la tierra en forma de lluvia, nieve o granizo.

Una parte importante del agua de las precipitaciones se desplaza hacia las partes más bajas o mares en forma de ríos, otra se evapora y otra parte se filtra por la tierra hasta que encuentra una capa impermeable formando las aguas subterráneas. En este momento es cuando los países “civilizados” rompen el ciclo del agua alargando su paso por la tierra: capta el agua superficial o subterránea y tras su utilización para múltiples actividades, la devuelve a la naturaleza.

El agua ha influido siempre en el desarrollo cultural de la humanidad, el hombre primitivo huye de los desiertos y surgen las primeras civilizaciones en las riberas de los grandes ríos donde el hombre podía regar sus campos. Construyó las primitivas y añoradas fuentes en las plazas de los pueblos que han evolucionado hasta convertirse en instalaciones que conducen el agua hasta cada domicilio; hoy estas fuentes vuelven a surgir de una forma romántica, para recordarnos un pasado no tan lejano.

Es responsabilidad, tanto de las empresas de gestión como de los distintos usuarios agrícolas y urbanos, procurar un uso racional y sostenible del agua, evitar el gasto superfluo y cuidar de su calidad. Entre todos debemos hacer un seguimiento completo al ciclo del agua, desde que aflora a la superficie por los distintos manantiales, hasta que el sobrante revierte a la naturaleza.


En Loja disponemos de un nivel freático elevado y un suelo calizo que permite abundantes afloramientos de las aguas subterráneas, estos forman numerosos, bellos y generosos nacimientos, que hacen de nuestra ciudad, la “Ciudad del Agua”. Es una suerte para nosotros ver tan lejanos los problemas que sufren ese gran número de personas, municipios y países, pero no por ello podemos volver la espalda y hacer oídos sordos, al contrario, tenemos la obligación de demostrar que sabemos apreciar y administrar este bien escaso, aunque para nosotros no lo sea tanto. 

GEMALSA trata de que EL CICLO DEL AGUA EN NUESTRA CIUDAD no se deteriore y no ahorra esfuerzos para procurar hacer un uso racional de la misma, desde que la captamos en siete nacimientos (El Terciado, La Presa, Pasadilla, Frontil, Cuevas de Colás, La Tajea y Riofrio) y en tres pozos (La Palma, Cortijo Ríos y La Torre) hasta que se la devolvemos a la naturaleza.

El agua es almacenada en veintiséis depósitos de 13.746 m3 y tras someterla a un riguroso control de calidad, aseguramos su potabilidad y mantenemos la calidad que el tiempo y la fama nos exige. De estos depósitos es distribuida a cada domicilio procurando que tanto el caudal como la presión de suministro se adapten a la orografía de nuestro municipio. Abastecemos, mediante un millón de metros cúbicos de agua al año, a 20.000 habitantes en quince núcleos de población distribuidos en los 455 km2 de nuestro término municipal.

Posteriormente se recogen y conducen las aguas vertidas hasta las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) de Loja  y Manzanil, aquí el sistema de depuración es la aireación prolongada a baja carga, el fundamento del sistema es conseguir la coagulación de las sustancias en suspensión del agua residual para retirarlas, después las aguas se devuelven al río.

De este modo completamos el ciclo del agua en la “Ciudad del agua” donde tenemos el deber de devolver a la naturaleza un agua de calidad, aquella que le pedimos prestada a través de nuestros manantiales y delegar en el río Genil para que nos represente y haga entrega de esa aportación que la CIUDAD DEL AGUA hace para que el ciclo nunca falle.


Marcelino Manzano Gómez